Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Qué bonita alegría nos ha dado “La Roja” instalándose como finalista de la Copa América. A veces con un futbol voluptuoso y vertiginoso; otras con extravío y desorden, los muchachos de Sampaoli han derrotado sin apelaciones a sus rivales y el sábado esta generación extraordinaria deberá jugar quizás el partido más importante de su historia.

A la Selección la veo bien, con confianza. Son un grupo de jugadores con ganas y una capacidad futbolística que en un día inspirado puede hacer pasar un mal rato hasta al más empinado rival. No por nada Bravo, Medel, Aránguiz, Isla, Vidal, Valdivia, Alexis y Vargas son figuras en las mejores ligas del mundo y basta recordar el pánico de Brasil en su propia Copa el Mundo para concordar sobre su peligrosidad. El partido de este sábado es el todo o nada, ya lo sabemos. Es terminar o continuar con casi 100 años de frustraciones en el deporte más popular el país.

Yo apuesto por Chile, sin dudas, aún sabiendo que solamente Messi y Di María valen lo mismo que todo el plantel chileno. Y lo hago porque sé que los factores sicológicos también juegan y cuando se tiene convicción, talento y ganas, aún las metas más difíciles son posibles.

Esperamos un lleno total el sábado en el Estadio Nacional y el apoyo incondicional de la hinchada chilena a sus jugadores. Queremos ganar esta Copa América, en nuestra casa, y hay que alentar, gritar, emocionarse, y sufrir, si es necesario, pero siempre dentro de la compostura del fair play. El comportamiento de los hinchas en el principal recinto deportivo del país ha sido ejemplar, y la mejor muestra de ello ha sido el éxito de la tarjeta verde. Para mí, y lo reconozco sinceramente, fue algo insospechado y que me ha dado esperanzas respecto de esa cultura cívica media escondida y dormida que tenemos los santiaguinos.

Si bien como Intendencia nos hemos preocupado profusamente de que las condiciones en el estadio sean las mejores, adecuando el transporte a los horarios de los partidos y exigiéndole a la ANFP mejorar los controles en el ingreso de los hinchas y la fiscalización sanitaria a baños y expendedores de alimentos, nuestra mayor preocupación es que un eventual triunfo este sábado, en lugar de ser un bálsamo de alegría para nuestra gente, sea mal encausado y derive en hechos de violencia.

Hemos montado un completo operativo de seguridad en Plaza Italia, el tradicional centro de festejos de la ciudad. No queremos que algunos delincuentes, aprovechando la legítima algarabía que nos puede dar el título, repitan algunos actos condenables que hemos visto en jornadas anteriores, llegando inclusive al saqueo de locales comerciales.

Insistimos, por ello, en llamar a la gente a celebrar bien. Celebrar no es sinónimo de destruir o poner en riesgo la vida personal o la de otros. Eso se llama vandalismo. Mantengamos la conciencia ciudadana, y algo que hemos postulado en toda esta Copa América: la hospitalidad. Tratemos al visitante como a nosotros nos gusta que nos traten en el extranjero. Cerrar con broche de oro esta Copa América es tarea de todos.

*Columna publicada en el diario HoxHoy el 3 de julio de 2015.