Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Un Santiago más justo, humano e inclusivo. Con esa idea asumimos nuestro mandato en la Intendencia Metropolitana, lo que implicaba  trazar con exactitud cuáles eran las cosas que debíamos hacer para crear una ciudad con un desarrollo más sustentable y equitativo.

El Santiago del futuro, entonces, lo vemos con una mejor distribución de beneficios para todos los que habitan el territorio, atacando la desigualdad en todas sus dimensiones. Esto implica reducir los tiempos de viaje y espera, disminuir la inseguridad que se expresa en el paisaje de rejas que vemos a diario, y transformar sitios eriazos y vertederos en parques y plazas públicas. Una ciudad más justa, mejor conectada, más verde y menos contaminada.

Entendemos la ciudad como un hecho político, aunando intenciones para llevar adelante los proyectos que solucionen los problemas que tiene la ciudad  en materias tan sensibles como educación, transporte, seguridad, empleo o medioambiente.

Hemos dado pasos importantes. Como el Plan Bajos de Mena para recuperar uno de los lugares más degradados de la ciudad o el Cerro Parque Chena que nos permitirá tener un nuevo pulmón verde en la zona sur poniente de Santiago, o las iniciativas del Santiago Pedaleable o la Nueva Alameda-Providencia. Pero también sabemos que es insuficiente si seguimos con la lógica sectorial y centralizada con que opera el Estado.

Una Ley de Descentralización que entregue más recursos y atribuciones a los gobiernos regionales, combinando las políticas en transporte, vivienda, espacios públicos y equipamientos hoy aisladas, harían de Santiago un ciudad más integrada, y por tanto una mejor ciudad.

*Columna publicada en Hoy x Hoy el 28 de octubre de 2015.