Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

La principal razón que justificó que los catalanes crearan el Área Metropolitana de Barcelona en 2010 fue la necesidad de tener una autoridad única que coordinara el tema del transporte en la congestionada ciudad española pero, al mismo tiempo, que cautelara que ese ordenamiento estuviera en sintonía con otros temas urbanos y medioambientales. Barcelona se sumó así a lo que Londres había hecho una década antes: crear gobiernos metropolitanos supracomunales.

Lo que pasó en Santiago el viernes pasado, exige preguntas y respuestas incómodas. ¿Quién manda al transporte público de Santiago? La respuesta es nadie y todos a la vez. Por una parte está el directorio de Metro, una empresa autónoma, por otro el Ministerio de Transportes. En parte está involucrado el director del Transantiago, la UOCT, y en otra medida la Intendencia Metropolitana, que intenta coordinar, sin atribuciones, todas estas contingencias.

¿Qué debemos hacer frente a estas emergencia graves? Mientras no se dicte una ley de Gobierno Metropolitano en Santiago, claramente crear el Comité de Contingencia Metropolitano, el sábado, es una buena manera de que al menos políticamente se coordinen todos los involucrados.

Pero no puede ser la única. Ante una crisis como la falla simultánea de tres líneas de metro en la capital, no es posible que nadie asuma la toma de decisiones. Obviamente, se trata de un problema institucional, no de personas. Corresponde que haya una autoridad preestablecida que tome las riendas y guíe la coordinación de todos los actores.

Hace unas horas firmamos en Barcelona un convenio de cooperación entre Santiago y la ciudad condal que nos permitirá ahondar en la forma en que han solucionado estos problemas algunas ciudades. La mayoría ha instalado una autoridad de transporte que tiene en sus espaldas una institucionalidad sólida y recursos suficientes  para tomar las decisiones que estime convenientes y asegurar el funcionamiento armónico entre quienes se interrelacionan en la ciudad, ya sea el transporte público, el automovilista privado, el ciclista y el peatón.

Quién va a asumir la coordinación ante una emergencia como la vivida el viernes es algo que vamos a resolver de facto en el Comité de Contingencia en los próximos días, pero lo más importante es que, en el futuro, debiera haber una autoridad con las atribuciones de coordinar todo el transporte metropolitano como ocurre en Londres, como ocurre en Barcelona, y como alguna vez esperamos que ocurra en Santiago.

*Columna publicada en diario La Segunda el 19 de noviembre de 2014.