Texto escrito por René Lues, ex candidato a alcalde de Viña del Mar.

Claudio Orrego es para mí uno de los imprescindibles, de aquellas personas que tienen su alma forjada en el bronce incorruptible del compromiso social; de aquellos que no siguen el camino despejado de los logros fútiles, sino que recorren los derroteros tortuosos que conducen con esfuerzo a los cambios sociales. Claudio es de aquellos que viven su fe y lo hacen con la confianza de quienes se saben llamados a multiplicar los talentos entregados por el Señor; de aquellos que siembran con inclaudicable persistencia incluso en tiempos de cosecha y nadan contracorriente cuando muchos se dejan llevar por ella. Claudio es de verdad. Está hecho de un material distinto, impermeable a la hipocresía y dócil al dolor de otros. Y le creemos. Toda su vida ha sido una historia de consecuencia y fidelidad a los valores que inspiran su acción pública. El está fundido en la invitación imperecedera que nos hizo Don Quijote hace cinco siglos para soñar un mundo mejor, combatir el mal con honor y tener fe para lograr lo que parece imposible. Y ha abrazado desde su primera niñez el mensaje de salvación y compromiso con los pobres y discriminados que nos legó un humilde nazareno hace 2.000 años y que se ha convertido en el motivo de su existencia y en el fundamento y sentido ético que para él debe tener la política. Claudio nos devolvió la esperanza, los sueños e inflamó nuevamente en nuestros corazones la llama del entusiasmo de nuestro compromiso socialcristiano por una patria justa y solidaria, incluyente y acogedora, y nos hizo sentir nuevamente que sólo vale la pena vivir por aquello que vale la pena morir.

¡Gracias Claudio, amigo y camarada!

¡Te apoyaremos con fuerza este 30 de junio!

¡Un gran abrazo!

René Lues