Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

La imagen de Santiago hacia el exterior, de una ciudad con un muy buen estándar de vida y en constante progreso, se contrapone frontalmente con la imagen que los propios santiaguinos tienen de la capital. Diversos estudios muestran que sus habitantes no tienen una fuerte identificación con la ciudad, y la mayoría dice que si pudieran dejarla lo haría. A todos nos disgustan los tacos, la vida acelerada, pero ¿es tan malo Santiago?

Ver el vaso semivacío es parte de nuestra idiosincrasia y no nos permite disfrutar de particularidades, como llegar en poco más de una hora de la cordillera al mar. ¿Cuántos países pueden jactarse de eso? Santiago no es feo, ni aburrido,sino un lugar por descubrir. Y qué mejor que la temporada estival, cuando muchos viajan.

¿Sabía usted que el San Cristóbal es uno de los Parques Metropolitanos más grandes del mundo, con una vista de todo el sur de la capital y donde se puede hacer deporte, asados o ir a la piscina? ¿O que en la precordillera de Pirque existe la reserva nacional Río Clarillo, donde se pueden hacer caminatas, asados y campings, con el río y una exuberante vegetación nativa de acompañante?

La oferta cultural y gastronómica es igualmente variada. El Santiago a Mil copa enero con actividades. Hay festivales de jazz, cine, museos abiertos, visitas a las viñas, entre muchas actividades. También tenemos barrios como Bellavista, Lastarria y Concha y Toro, con una gran riqueza cultural, patrimonial y gastronómica. Si cada santiaguino hiciera un listado de los lugares que no conoce en su propia ciudad se llevaría un montón de sorpresas.

La Intendencia Metropolitana, Sernatur, y otras instituciones, buscan que año a año más gente visite la Región, punto de entrada para gran parte de los turistas que llegan al país. Pero también queremos que el santiaguino se despercuda del negativismo y aprenda a gozarla. Si queremos ponernos a la altura de ciudades turísticas como Río de Janeiro o Buenos Aires, debemos partir por salir más, por apropiarnos de Santiago y “hacer ciudad”. Finalmente es la gente y sus ganas de diversión lo que vuelve más atractiva a una metrópoli.

*Columna publicada en HoyxHoy el 2 de enero de 2015.