Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

En las últimas semanas he visitado varios recintos hospitalarios en la Región, y me ha llamado la atención el exitoso resultado alcanzado por el Programa de Eficiencia Energética en Hospitales Públicos de Alta Complejidad. El plan es la actualización de los sistemas de iluminación, calefacción y generación de agua caliente sanitaria en 14 hospitales de intensivo uso energético en la Región.

El programa ejecutado por la ACHEE está en fase de desarrollo, pero muestra cifras alentadoras: los ahorros de energía oscilarían entre un 32 y 58%, dependiendo de cada hospital  y del modelo aplicado, ya sea recambio de calderas, integración de sistemas solares térmicos, de bombas de calor o recambio a luminaria eficiente. Estos ahorros anuales permitirían recuperar en un período de entre 1 año y medio y cuatro años el monto de inversión –cerca de $2.760 millones-, y redestinar ese dinero a nuevas inversiones.

Esto último no es menor. La inversión en salud pública, aunque vaya en sostenido aumento, siempre es inferior a los urgentes requerimientos que tiene.  Y como la plata no sobra, es altamente preferible que el presupuesto de salud se gaste fundamentalmente en infraestructura, medicamentos y médicos especialistas.

Se trata, sin duda, de un ejemplo notable de política pública con objetivos medibles y metas claras, que viene a marcar un camino para desarrollar iniciativas en otras reparticiones públicas y privadas para reducir gastos, redestinándolo a otros lugares, y de paso colaborando con el cuidado del medio ambiente y la mitigación de los impactos del cambio climático.

Vivimos una época compleja de sobreexplotación de nuestros recursos naturales, y en momentos en que empujamos un nuevo Plan de Descontaminación, buscamos mejorar el tratamiento de la basura, llamamos a cuidar el agua, y a una mayor eficiencia energética para Santiago, necesitamos que todos aporten en la tarea de tener un Santiago más verde y sustentable.

Muchas veces nos encontramos con el discurso facilista de culpar al otro, ya sea al gobierno de turno o a las empresas públicas y/o privadas, y no mirar de qué forma podemos cambiar nuestros hábitos y colaborar para mejorar la actual situación. La colaboración y la corresponsabilidad son fundamentales para tener la ciudad justa y humana que todos queremos.

 * Columna publicada en Hoy x Hoy el lunes 11 de julio de 2016.