Por Claudio Orrego, Intendente de Santiago

Ya no parece tan lejano el día en que el proceso de desertificación que vive la región de Coquimbo alcance a Santiago. La temporada  de lluvias, que antes se extendía de abril a septiembre, hoy se empina apenas de junio a agosto. La situación se ha vuelto compleja y no hay duda de que el calentamiento global llegó para quedarse.

El escenario en la Región Metropolitana es complicado. Tiene un déficit de aguas cercano al 50% de 2009 a la fecha, y la disminución de las lluvias es de entre un 15 y un 30%. ¿Otro dato? La temperatura en la capital ha aumentado entre 2 y 4 grados durante los últimos años,  y eso se siente sobre todo en la zona cordillerana, afectando los glaciares y disminuyendo los caudales de los ríos entre un 15 y 20 por ciento.

Los principales afectados por ese escenario son los habitantes de las zonas rurales de la Región Metropolitana. En 2012, 9 de las 18 comunas rurales de la región fueron declaradas en emergencia hídrica. En 2013, TilTil, Colina y Lampa fueron declaradas en emergencia agrícola, y en 2014 más de dos mil viviendas no contaban con acceso al agua potable y debieron ser abastecidas mediante camiones aljibe.

La naturaleza no está haciendo su ciclo natural. Mucha agua cae en un corto lapso, obligando al campesinado de San Pedro , TilTil, Alhué, o María Pinto, a adecuarse  a un magro escenario de escasez.

Ante este escenario hemos impulsado un programa integral que vaya en ayuda de estos grupos desposeídos, tanto solucionando la emergencia del déficit actual como ideando proyectos a largo plazo para que esta crisis disminuya.

En ese proceso, quizás la tarea más difícil ha sido cambiar la percepción histórica del agua como un recurso inagotable y enseñarle a la gente a acumular aguas lluvias en invierno, con la construcción de pequeños embalses, pozos, contenedores e hidroacumuladores.

Queremos una población consciente de las dificultades que pasamos, y  que tomando pequeñas medidas pueda colaborar en atenuar esta emergencia reparando goteras, regando en la noche, utilizando el agua justa para las duchas, para el lavado de manos, o el enjuague dental.

Santiago no debe olvidar que es una región urbana pero también rural.

*Columna de Opinión publicada en HoyxHoy el 20 de febrero de 2015.