Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Hemos recibido con mucha satisfacción la obtención del Premio Avonni  2016, en la categoría Ciudad, con el proyecto de las Plazas Públicas de Bolsillo. Lo que más nos llena de orgullo es que es una iniciativa que unifica muchos conceptos que hemos desarrollado en nuestra gestión, y que van en la línea de ocupar eficazmente los espacios públicos y humanizar el entorno vecinal.

Las Plazas de Bolsillo surgen como una solución simple y económica a un problema que afecta a todo Santiago, pero fundamentalmente a los barrios más antiguos. Nos referimos  a la presencia de sitios abandonados cuyos dueños –públicos o privados- no tienen proyectos a corto plazo para recuperar estos espacios que pueden convertirse en focos de delincuencia e insalubridad.

Estos espacios temporales y  abiertos a la comunidad, son un lugar para compartir y conversar. Cada plaza cuenta con un formato  tipo: food trucks que ofrecen diversos platos, el mural de un artista, quitasoles, mesas de picnic, bicicleteros, árboles y recipientes para el reciclaje de basura.

Hay cuatro en funcionamiento y otras cuatro de pronta inauguración, en Santiago, Independencia, Providencia y Lo Prado. Al recuperar estos espacios deteriorados mejoramos la calidad de vida y la seguridad de los habitantes de un barrio, además de entregar un lugar donde los emprendedores desarrollen sus ideas.

Es importante para una ciudad impulsar proyectos que sean innovadores y que cambien la cara y mejoren la calidad de vida de sus habitantes. En demasiadas ocasiones se pierde información valiosa porque o no se sociabiliza o no se extraen ideas nuevas de esos datos.

El proyecto de renovación de la Alameda y Providencia, por ejemplo, se consolida al unir a estamentos que en varias ocasiones habían planteado la necesidad de cambiar a nuestra principal arteria pero que nunca se habían sentado con sus pares a plasmar estos cambios. El programa Aquí Presente, en tanto, surge al tomar informaciones que al cruzarlas nos dieron la cifra de 36 mil desertores escolares que permitieron darle cuerpo al proyecto.

También podemos mencionar la creación de la aplicación Aire Santiago que permite que más de 350 mil personas se informen en los meses críticos sobre los episodios de contaminación en la capital, o el Bike Santiago, que une a 14 comunas en una red de bicicletas públicas, o el 42K, un ciclopaseo que va bordeando el Río Mapocho desde Pudahuel a Lo Barnechea .

Innovar es una actitud, y muchas veces pequeñas modificaciones pueden hacer grandes diferencias. Es fundamental buscar soluciones a los problemas conectándose con el entorno y dialogando con los pares. Eso nos va a permitir hacer una ciudad más humana, mejorando la calidad de vida de todos y logrando mayor productividad para el país.

* Columna publicada en Hoyxhoy el miércoles 23 de noviembre de 2016.