Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

En los próximos días conoceremos al ganador del concurso que organizamos como Gobierno Regional para remodelar y modernizar el eje Alameda-Providencia. Un proyecto ambicioso, que abarca casi doce kilómetros desde Las Rejas hasta Tobalaba, y que pretende cambiar el hoy alicaído rostro de la avenida más importante de nuestro país.

Esta premisa de renovación del espacio público, irá paralela a la instalación de un corredor de transporte público de alto estándar (incrementará la cobertura en 25 mil pasajeros cada hora por sentido), que debiese equiparar en tiempo de viaje al Metro, y una ciclovía de alto estándar que cubriría los 11,3 kilómetros.

A quienes hemos estado involucrados en la decisión sobre la alternativa ganadora, nos enorgullece que varias de las propuestas analizadas consideren un elemento clave para este proyecto: dejar de pensar a la Alameda como una vía vehicular y comenzar a integrar adecuadamente en ella a peatones, ciclistas y automovilistas.

La Alameda es mucho más que una calle. Es el espacio público por excelencia que ha marcado la historia republicana de Chile. Por tanto, un proyecto de intervención no puede servir solo para mejorar el transporte de superficie, haciéndolo equiparable en calidad con el transporte subterráneo, sino que debe ser la oportunidad para renovar completamente este espacio privilegiado de nuestra ciudad.

Nos hemos apoyado en un selecto grupo de 16 profesionales, todos coordinados por la Intendencia Metropolitana, para que nuestras decisión sea la más acertada. Dentro de estos, hay procedencias y profesiones distintas. Hay urbanistas, expertos en transportes, paisajistas, expertos en patrimonio, políticos.

Pero particularmente hemos tenido el compromiso total de las 4 comunas por donde pasa la avenida (Lo Prado, Estación Central, Santiago y Providencia), de tres ministerios (Vivienda, Obras Públicas y Transportes), y dos empresas privadas (Metro y EFE), todos buscando que el proyecto tenga el “espíritu” de integración social que debe guiar la remodelación.

Hablamos del principal proyecto de renovación urbana de los próximos años, con una inversión estimada de 223 millones de dólares.

En 2017 se cumplen 200 años de la Alameda de las Delicias. Dos siglos que, sin duda, abren la oportunidad  de revisar  y valorar a la principal avenida del país, pero sobre todo para renovarla y proyectarla como el gran espacio público que nunca debió dejar de ser.

*Columna publicada en HoyxHoy el 5 de octubre de 2015.