Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Muy poca atención ha recibido uno de todos los puntos esenciales planteados por el informe de la Comisión Presidencial de Movilidad, encabezada por Germán Correa, que fue entregado la semana pasada a la Presidenta Bachelet. Me refiero a todo lo referente al ordenamiento territorial. Mucha discusión sobre tarificación vehicular, la importancia de las ciclovías y el desincentivo del automóvil, pero poco y nada se ha dicho sobre cómo estructurar  el crecimiento de nuestra ciudad.

Hace algunos meses escuché del arquitecto catalán Luis Alonso un concepto que me pareció particularmente provocador e iluminador respecto a cómo hacer (o no hacer) ciudad. Habló de “promiscuidad” urbana,  para ejemplificar la necesidad de integrar, de mezclar, y no de separar o segregar.

Porque si hay algo que caracteriza a Santiago es que construimos barrios desmembrados social y funcionalmente. Barrios para vivir, barrios para el comercio, barrios para la industria, barrios para las oficinas, barrios para el entretenimiento y barrios para educarnos. Con ello se generan enormes tensiones para generar mayor movilidad en una ciudad que ya es demasiado grande.

Una manera de revertir este fenómeno, parcialmente y en el mediano plazo, es con la construcción de ciudades donde los barrios sean mucho más autosustentables. Se trata de definir el diseño de la ciudad que queremos, de cuánto densificamos, y, por supuesto, dejando de lado esta fórmula de tirar a los pobres a la periferia de la ciudad, donde les cuesta más acceder a sus lugares de trabajo.

Si una persona puede, en un mismo conjunto habitacional, edificio o cuadra, tener su oficina de trabajo, su comercio, su casa habitación y también espacios de recreación, la ciudad se  hace más vivible y se disminuye la presión urbana de hacerle más espacio a los vehículos.

Seguiremos debatiendo sobre medidas tendientes  a racionalizar el uso del automóvil y mejorar el uso del transporte público, pero no podemos dejar fuera de la discusión la implicancia urbana del debate de la movilidad. Si no construimos barrios y comunas integradas, la presión por mayores autos y mayor congestión será insoportable, no solamente en la ciudad de hoy sino que sobre todo en la ciudad de mañana.

*Columna de Opinión publicada el 10 de febrero de 2015.