Por Felipe Berríos sj.

“Esos muchachos que vimos en las imágenes, destruyéndolo todo, no sólo muestran poca imaginación para protestar, sino también que son hijos del mercado. No tienen ningún respeto por el resto de la gente y actúan de forma agresiva si no se les da todo lo que piden. Son jóvenes mimados por el consumo y ahora todos tenemos que soportar sus rabietas”.

Así, con molestia, se planteó el sacerdote jesuita Felipe Berríos, quien reside en el campamento La Chimba, en Antofagasta, respecto del saqueo a la Iglesia de la Gratitud Nacional, ocurrido en Santiago. El presbítero escarbó en la necesidad de “replantearse este tipo de movilizaciones” y también apuntó a sus organizadores.

“Me duele ver a jóvenes que, escondidos en una capucha, sólo destruyen. Su violencia no se detiene ni ante la imagen de un Cristo, mostrando su intolerancia e ignorancia ante todo lo sagrado, cualquiera sea el credo que represente. Quiero dar mi apoyo a los padres de la Congregación Salesiana y a todo el pueblo creyente y sencillo, que ha sido violentado por tal brutalidad”, dijo.

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