Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Desde hace varios años venimos propugnando la necesidad de que exista una autoridad regional electa, con mayores poderes y recursos, que dote a la capital de Chile de un plan de acción, y que tenga metas y plazos preestablecidos. Y sin duda que el proyecto de ley de descentralización enviado al Congreso por la Presidenta Bachelet es un gran avance, sobre todo porque toca un tema que debe resuelto a la brevedad: la necesidad de contar con una autoridad metropolitana de transportes.

Hoy en Santiago hay cerca de 10 autoridades que influyen en el tema del transporte, como Metro, Transantiago, Ferrocarriles, Concesiones del MOP, Serviu, los semáforos de la UOCT, Sectra, el Gobierno Regional, municipios y privados, pero cuya labor se caracteriza por el aislamiento. Se hacen políticas públicas donde nadie se coordina con nadie y se hacen obras que no se socializan con los ciudadanos. Como resultado, vivimos duplicidades de esfuerzos, descoordinación, falta de planificación y una exigua visión global de la ciudad.

Durante estos días he compartido con el ex alcalde laborista de Londres, Ken Livingstone, quien fue el impulsor de la coordinación entre los municipios londinenses, y quien de visita en Chile ha fustigado duramente que no exista dicha autoridad de transportes en Santiago –señalando claramente que esa situación es “ridícula”-, y argumentando que este organismo metropolitano debe reemplazar a un Gobierno central que por intermedio del Ministerio es demasiado lento en su toma de decisiones.

No tengo dudas de que una Autoridad Metropolitana de Transporte le daría racionalidad, priorización y planificación al transporte de la ciudad. Eso convertiría a Santiago en una ciudad que solucionaría buena parte de sus problemas viales. Para eso, debe contar con las facultades, atribuciones, y los recursos técnicos y materiales necesarios para asegurar el desarrollo e implementación de una política sustentable de transporte urbano. Y particularmente con una preponderancia jerárquica que le permita coordinar de manera adecuada y eficiente todos los servicios de transporte disponible.

La Presidenta ya ha dicho que quiere una Ley de Descentralización que considere a un Intendente elegido. Ese es una gran prueba para nuestro Congreso, el que deberá demostrar si está dispuesto a avalar con hechos lo que predica con palabras.

¿Y quién es responsable del transporte? Hoy son todos. Y cuando son todos, es nadie a la vez. Porque podemos seguir debatiendo por mucho tiempo sobre cómo mejorar el transporte público en la capital y también sobre la forma de racionalizar el uso del automóvil. También sobre la mejora forma de conectar al sistema a Metro y a Ferrocarriles, pero debe haber alguien que tome las riendas del sistema en su conjunto.

Hace casi un año, una falla en tres líneas del Metro dejó a miles de santiaguinos envueltos en un caos vial. Entonces creamos el Comité Operativo de Emergencia de Transportes, instancia coordinadora que ha permitido una mejor coordinación para casos de crisis. Pero la tarea de institucionalizar una autoridad de transportes sigue pendiente.

*Columna publicada en La Tercera el 26 de octubre de 2015.