Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

El abuso sexual sufrido durante muchos años por una de las atletas más reconocibles y queridas de nuestro país, Erika Olivera, ha provocado conmoción en la opinión pública y la entendible solidaridad de la gente. Se trata de una mujer entrañable, hija del rigor y del sacrificio, que en las últimas décadas ha sabido mantenerse como la más destacada maratonista chilena.

Los detalles entregados en el testimonio de Erika son escabrosos, pero reflejan fielmente la manera como se establece y solidifica una dinámica de abuso sexual, que surge tanto desde una superioridad física como desde la manipulación sicológica del agresor.

En Chile hay una alta prevalencia de abusos sexuales. Según un informe del Sename conocido en enero pasado, anualmente se registran cerca de 25 mil denuncias por este delito en el país, de los cuales tres cuartas partes afectan a menores de edad, y donde en el 60% de los casos el agresor es un cercano al agredido.

Sin embargo, son muchos los casos de violencia sexual que no se denuncian. Por miedo, por vergüenza o, como en el caso de Erika, también por resguardar su integridad y la del resto de sus hermanos. Vivimos lamentablemente en un continente con un componente cultural muy adverso hacia la víctima del abuso y donde el proceso de denuncia es tan traumático como el abuso mismo.

Es importante que se esté debatiendo en estos instantes la eliminación del plazo para la prescripción del delito de abuso en contra de menores, tal como se hace con los casos de delitos de lesa humanidad. Es tan terrible lo vivido por de estos menores, muchas veces en un ambiente familiar hostil para hacer la denuncia y donde muchos de ellos no se atreven a contarlo hasta varios años después de ocurridos los hechos.

Perfeccionar la ley y eliminar la prescripción o en su defecto aumentar sustantivamente el plazo para realizar las denuncias parece ser un camino de reparación mínimo. Se lo debemos a Erika y a los miles de niños que son vulnerados en Chile año a año.