Por Claudio Orrego, Intendente de Santiago

En pocas décadas, la ciudad de Santiago ha aumentado exponencialmente su número de habitantes, lo que ha generado una serie de inconvenientes cotidianos. Y es que usualmente el crecimiento de las ciudades no va aparejado con la satisfacción de las necesidades de sus ciudadanos tanto en servicios, como transporte y áreas verdes. Esto, sin duda, genera malestares generalizados en la población: la ciudad hoy se construye desde arriba hacia abajo, sin considerar la opinión de los vecinos.

Para romper en parte esa lógica se establece la Evaluacion Ambiental Estrategica (EAE), un nuevo instrumento que permite incorporar consideraciones ambientales al proceso de formulación de las políticas y planes que surgen de los Instrumentos de Planificación Territorial que la ley establece. Hablamos de un cambio radical y significativo en la forma de evaluar ambientalmente el territorio, abarcando fases de diseño y aprobación, e incluyendo la consulta pública.

La EAE es la evaluación ambiental del futuro. Porque si bien el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) es importante, la EAE puede potenciar mucho las declaraciones y fijar el modelo de desarrollo que se quiere lograr en la planificación. Resulta fundamental, entonces, pasar de una mirada puntual a una mirada macro, donde se evalúe la sinergia de los escenarios futuros.

No hay que perderse. Acá estamos hablando de efectos, no de impacto. De estrategia global versus proyecto puntual. Y esto no es menor en la Región Metropolitana, que hoy concentra aproximadamente un 36% de los EAE que se realizan en el país, y donde urge una política ordenadora del territorio. Porque finalmente de lo que hablamos es de sustentabilidad.

Somos conscientes de que estamos en el inicio de un proceso de cambio, y que en general los promotores de estos proyectos han sido débiles en la mirada estratégica, acostumbrados a una evaluación mucho más puntual (SEIA). Sumado a que a la propia institucionalidad que la cobija le ha costado introducir esta manera de entender que los proyectos son mucho más que un papel correctamente presentado, y que un EAE bien hecho no solo te da una visión del futuro del territorio sino que te entrega elementos para visualizar los distintos escenarios post proyecto. En este sentido, se enmarca la revisión que hace Contraloría al reglamento de EAE, que establecerá directrices para un mejor desarrollo de este instrumento.

La EAE debiese convertirse a futuro en el instrumento orientador del territorio, y que por su intermedio se señalen las debilidades y fortalezas ambientales, sociales y económicas de Santiago. Siempre será bienvenido un instrumento que intente mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, armonizando la de por si compleja relación entre las grandes ciudades y sus habitantes.

*Columna de Opinión publicada en Diario Pulso el 13 de agosto de 2014.