Por Claudio Orrego, Intendente IRM

Santiago es una ciudad segregada, sin visión de conjunto. Cada municipio se hace cargo, como puede, de problemas que en demasiadas ocasiones exceden a sus capacidades, y los actores públicos y privados que intervienen en los espacios ciudadanos lo hacen de manera descoordinada.

Esto es palpable sobre todo en comunas de menores ingresos. En la zona sur, por ejemplo, la encuesta “Santiago Cómo Vamos”, sobre percepción ciudadana, indica que solo el 36% de sus habitantes tienen una percepción positiva del futuro de la ciudad, a diferencia de las comunas de mayores ingresos donde el optimismo es del 57%.

Como Gobierno Regional estamos desarrollando un plan de Ciudad Inteligente que busca convertir a Santiago en una urbe más integrada, inclusiva y con una mejor calidad de vida. ¿Cómo lograrlo? Usando de manera estratégica las tecnologías de información que hoy se encuentran dispersas por la capital.

Así hemos fijado una serie de áreas prioritarias donde articular alianzas público-privadas que permitan avanzar en temas sensibles para la comunidad. En seguridad, por ejemplo, avanzaremos hacia la integración e interoperabilidad de las cámaras de televigilancia, para una mayor capacidad de reacción ante eventos masivos y en el reforzamiento de las labores de prevención y control del delito.

También buscamos sensorizar territorios de la región, por ejemplo la cordillera, a fin de tener información en tiempo real de fenómenos climatológicos, movimientos de tierra u otros que puedan tener impactos en la ciudad.

Asimismo, animamos la modernización de la gestión municipal en aquellos ámbitos donde existe relación directa con la comunidad, impulsando la digitalización de las direcciones de obras municipales, aumentando la transparencia y reduciendo hasta en un 80% el tiempo de gestión.

Finalmente, queremos establecer sistemas de alerta temprana para la deserción escolar, para decisiones informadas en consumo, para gestión de eventos masivos, y la generación de apps y servicios web para promover el ciclismo urbano, entre otras.

En estos días estamos participando en el Smart City Expo World Congress, en Barcelona, donde aprendemos de la forma en que otras ciudades han solucionado estos problemas.  El futuro de las grandes ciudades pasa por dar mayores atribuciones a sus gobiernos para articular el territorio y, en conjunto con la comunidad, definir las estrategias de desarrollo.  Solo así tendremos la ciudad más justa y habitable que todos deseamos.

*Columna publicada por diario Pulso el 19 de noviembre de 2014.