Ahora el ex candidato presidencial tiene un poco más de tiempo para hablar de lo que le gusta tanto como la política: las tecnologías de la información. Estuvo cuatro años trabajando en la modernización del Estado, lugar desde donde nació la eficiencia de la página del SII y el portal Chilecompra. Luego, como alcalde Peñalolén, renovó el municipio al ritmo de una revolución digital. Hoy critica al gobierno de Piñera por su poco aporte a la digitalización y el viaje sin rumbo que ha tenido este tema en Chile. Este es el Claudio Orrego 3.0

Para su reelección como alcalde de Peñalolén en el año 2008, usted figuró como la campaña que mejor usaba internet según un estudio de la UDP y el sitio Tú Eliges, ¿qué lo posicionó en ese lugar?

Creo que hay varias maneras de ocupar las tecnologías en política. El 2008 no éramos muchos y ahora somos más. En esa época no había Twitter, recién había Facebook y como yo era usuario directo, respondía los correos, me metía en el blog,  posteaba y respondía las cosas. En esa época no habían Community Managers y a mí se me ocurrían cosas súper prácticas.

En el 2004 hicimos recaudaciones en línea casi a la par con lo que fue en EE.UU. pero además nosotros logramos reclutar voluntarios para la campaña online, ocupamos la red para que la gente pasara a la parte física, real. No eran solamente voluntarios virtuales, cerca de 450 o 500 personas se incorporaron a la campaña desde la página web y también generamos voluntarios digitales, gente que hizo periodismo digital, que aportó a la campaña y que era gente común y corriente de la población de la comuna.

Entonces esos dos factores, más el hecho de que yo fuera usuario directo y que tuviéramos relaciones en línea, nos hicieron merecedores de un sitio bastante avanzado para la época en términos digitales.

¿De qué manera internet puede convertirse en un medio de transparencia en política?

Todos los años he publicado todo lo que he gastado. De hecho siempre hemos ido un poquito más lejos, cuando fui alcalde yo hace mucho rato tenía publicada mi declaración de patrimonio, intereses y costos, cosa que sólo una de las tres es exigida por ley, las otras dos son voluntarias. Siempre he pensado que la ley es un piso y no un techo, y siempre se puede hacer mucho más si se tiene la voluntad política para hacerlo. Y todo eso estaba en mi página web.

Y este año, para la elección primaria, ¿cuál fue su estrategia digital y qué diferencia tuvo con la de 2008?

Siempre seguí twittiando pero cuando ya tienes 80 o 100 comentarios lo pierdes un poco. Siempre tuvimos la lógica de que el Community Manager que teníamos respondía por mí, pero desde la cuenta institucional. A mí no me daba para responderle a toda la gente. No es que sea despersonalizado, porque yo siempre seguí escribiendo, pero las respuestas son más institucionales, al menos aquellas que ameritaban una respuesta institucional del comando.

De alguna manera ocupando las escalas nacionales uno como que se aleja un poco del sabor que tuvo para mi ser alcalde. Siempre tuvimos una disputa con nuestros expertos sobre para qué sirven las redes y la respuesta es que sirven para muchas cosas, no sólo para una. Yo no me compro ese cuento de que ésto solamente es para generar un diálogo ciudadano, también es para informar, para movilizar, debatir, generar noticias, etc. Creo que la funcionalidad de las redes sociales es bastante más amplia de lo que algunos quieren creer y  nosotros tratamos de ocupar toda la gama posible.

Usted presentó un documento en la Cepal que llamó “Peñalolen: Comuna Digital”. ¿Cómo fue la experiencia de su alcaldía con respecto a la digitalización y acceso a la información comunal durante su periodo?

Siempre creí que las tecnologías de información y comunicación tienen un poder transformador para la sociedad, entonces me parece que el que yo haya estado hablando de éstas cosas desde el Estado, era una buena señal al momento de asumir como alcalde. Peñalolen se convirtió en un buen laboratorio para poder experimentar, nos dimos cuenta que que el acortamiento de la brecha digital puede articular un movimiento ciudadano. Con esa premisa hicimos un plan para las transformaciones usando tecnologías de información.

Para nosotros ser una comuna digital era ser una comuna más eficiente, más transparente, más accesible y más participativa. Fuimos haciendo planes de acción súper específicos. Había un pilar que era la alfabetización digital, tanto a nivel institucional como vecinal. Tratamos de capacitar a todos en la comuna.

Para que se hagan una idea yo asumí el 2004 como alcalde y habían 30 casillas de correo electrónico en la municipalidad y cuando me fui habían 2500. También hicimos un rediseño de procesos, lejos lo más revolucionario fue el tema de permisos de circulación ya que pocas veces un proyecto transformó más instituciones en Chile que ese proyecto. Nosotros cambiamos a la Tesorería, al Ministerio de Transporte, Carabineros y a la Contraloría general de la República, y todo porque queríamos hacerlo todo digital sin ningún papel. Para esto teníamos que entrar en personas y soportes que estaban todos en distintos grados de desarrollo.

El Ministerio de Transportes tenía la base de datos de revisiones técnicas pero no tenía la aplicación para tenerlo en línea, si tú te metías a la página web nuestra y ponías tu patente y tu rut, la única manera de saber que tenías la revisión técnica es que tú me mandaras escaneada la revisión técnica salvo que yo tuviera una aplicación. Y nos conseguimos la plata y le hicimos el trabajo al Ministerio de Transportes para que pudiéramos hacer la consulta en línea en un segundo, después necesitábamos firma digital, pero si Carabineros no reconocía la firma digital del permiso de circulación estábamos jodidos. Entonces hicimos un convenio con Carabineros. Y si la Contraloría General de la República no reconocía lo mismo, estábamos jodidos.

Los más interesante es que ese proyecto fue liderado por un funcionario de carrera de 20 años de antigüedad con lo cual demostramos que un proceso crítico de una municipalidad podía ser completamente digitalizado, transformar la cultura de la institución, y de otras instituciones en el comienzo, y además teniendo éxito. Pasamos de recaudar 800 millones de pesos al año a cerca de 6 mil y hay gente de todo Chile que saca permisos de circulación en Peñalolén. Partimos el 2004 y lo interesante es que Peñalolén debe haber sido una de las comunas menos digitalizadas de Chile.

Hicimos plebiscitos en línea y plebiscitos donde votaron cerca de 30 mil personas y la mitad de la gente votó en línea. Hicimos la plataforma de transparencia de todo lo que nosotros teníamos, una experiencia de Open Government poniendo data del municipio disponible para la comunidad. Lo más novedoso fue el tema de la inteligencia digital, empezar a ocupar las redes sociales para hacer gestión del conocimiento de la institución y todas esas cosas en un periodo no muy largo de tiempo y con poca plata, transmitimos en línea todos los consejos municipales y están todos  disponibles para la gente. Entonces cuando discutíamos el plan regulador de Peñalolén, que fue súper polémico y tuvimos un plebiscito, todas las sesiones fueron grabadas y están disponibles hasta el día de hoy.

Usted en un foro del año 2011 criticó duramente al gobierno por no tener agenda digital, ¿cuál es su evaluación luego de casi cuatro años?

En general la clase política chilena sigue siendo muy pasiva, hay que tener una página web pero no se actualiza, hay que tener correo pero no se responde, hay que tener Twitter pero simplemente como megáfono y no como audífono de lo que de alguna manera se está diciendo en la sociedad.

La gente tiende a maravillarse de una aplicación, la de moda, y se olvida del resto y como que no tiene la posibilidad de tener estrategias integrales, yo he visto avances y claramente hay usuarios avanzados pero siento que todavía hay hoy una visión superficial del impacto de las redes sociales en la política en general.

Paradójicamente, yo de esto tenía altas expectativas, porque a diferencia de otros presidentes, yo sabía que el actual (Sebastián Piñera) era un usuario directo de tecnología, pero fue el gobierno que menos aportó en ese ámbito. Quizás por esta cosa tan neoliberal de decir “mira el Estado no puede tener ningún rol”. Pero salvo en los temas de gestión en los cuales creo que hubo algunas cosas interesantes, yo diría que claramente hay una sensación de que este gobierno nunca entendió que había sido un patrimonio de Chile desde el año 2000 hasta la fecha, de que habíamos tenido convergencias publico-privadas de esfuerzos tanto de la industria, el mundo privado, el mundo académico, el tema educativo y por supuesto también el rol del Estado para hacer una estrategia digital que potenciara a Chile.

Siempre he pensado que Chile tiene un tremendo potencial en esta materia y claramente siento que nos hemos farreado eso. Nos dormimos en los laureles y Chile nunca, ni en este gobierno ni en los anteriores, se ha dado el salto de tener un Chief Information Officer de verdad que se dedique a promover el uso de las tecnologías de información, primero dentro del gobierno -no como un ministro del ramo sino como una persona que esté empoderado en esta materia- pero también a nivel de toda la sociedad. Una persona que toma acción, que articula, que responde y que está pensando. En Chile no hay ninguna articulación, entonces la municipalidad X hace algo fantástico, pero después cada una de las 345 municipalidades de Chile tiene que hacer lo mismo porque no hay nadie que esté pensando en el desarrollo digital del mundo municipal de Chile, que es la puerta de entrada al estado. Hay a un espacio para hacer un tremendo proyecto y hay que articular a la industria tecnológica, con la industria productiva y con el Estado.

Siempre he creído que el tema de lo digital es un medio, y no un fin, y siempre al final el rol es el de mejorar los servicios. ¿Cómo creamos sinergia entre las cosas que están pasando en el Estado?, hoy el Estado está lleno de silos, lleno de compartimientos estáticos. Hay que buscar algunos proyectos que sean estas pepitas de oro, en su momento lo fue el SII, Chilecompra, el Portal del Estado.

Tú no te puedes imaginar la cantidad de papeles que se mueven hoy día al ritmo de los actas. Ahí tenemos un desafío tremendo, no creo que haya un solo proyecto, hay que identificar algunos proyectos. Y lo otro es que hay que generar una institucionalidad, esto no va a funcionar si sigue siendo un tema de la buena onda del gobernante de turno o el ímpetu que le ponga el encargado de turno. Nadie se imaginaría una empresa sin una gerencia de RRHH, las personas han pasado a ser tan importantes que hacen que cualquier institución que se aprecie de serlo debe tener un gerente de primer nivel que está a cargo del tema de las personas. En el mundo de la gestión privada, lo digital ha ocupado ese rol, no hay ninguna empresa importante en el mundo que no tenga una gerencia de tecnologías de información. En materia de gestión pública y de gobierno no lo tenemos, ¿dónde está?, nadie lo sabe.

¿Qué características debería tener ese cargo?

Más allá del dónde debiera estar, el cargo del CIO (Chief Information Officer) debiera ser una persona que tuviera una doble dimensión: una interna, hacia dentro del Estado y otra de coordinar, articular y promover una agenda para el país. A mí no me incomoda que esté en el Ministerio de Economía pero tiene que tener o rango de ministro o que pueda tomar el teléfono y que alguien le devuelva el llamado. Sin CIO este va a seguir siendo un tema de los techies. El drama de lo digital es que es un tema súper sexy para hablar de él, hoy día tiene una aplicación en todas las campañas electorales y nadie podría hacer una campaña sin una buena página web, sin un buen CM que le articule su red, pero a la hora de articular un plan de gobiernos termina siendo un problema de los informáticos y no un tema político. La gente no está pensando en clave política y para eso tienes que poner una persona que ojalá no sea ingeniero informático, ojalá que sea una persona que conozca la aplicabilidad y el potencial de las redes y tecnologías más que sea un experto en redes y tecnología.

La gente sigue pensando en este tema como secundario, de hecho Peñalolén es una comuna pobre con problemas de vivienda, desarrollo urbano, de integración social y la gente decía que por qué yo, como alcalde, le dedicaba tanto tiempo a algo que no es social y ahí está el gran punto de diferencia. Para mí, lo digital atraviesa todos los ámbitos de acciones que yo tenía. Recaudé más plata con lo digital, ganamos premios, generamos participación ciudadana con lo digital, hice un municipio mucho más transparente con lo digital y fui un mejor alcalde con lo digital. No era un tema suntuario ni para una elite, era un tema para hacer un mejor gobierno y una mejor democracia y esto todavía aparece o como una herramienta práctica para mi campaña o un tema para expertos, pero no se le ve con el rol transversal que podría tener. Y no lo veo en ningún candidato. Hoy en día cualquiera tiene un smartphone o un computador conectado a internet  y no sé si por ahí viene la brecha hoy día. Más que subsidiar la compra de un pc yo haría buenas aplicaciones para que la gente pueda comercializar, ahorrar y gestionarse de manera más eficiente.

Fuente: Sentidos Comunes