Entrevista publicada por el diario uruguayo El Observador.

Claudio Orrego es miembro del Partido de la Concertación en Chile, fue alcalde de Peñalolén, una de las 10 comunas más grandes de ese país. La coalición formada por blancos y colorados para Montevideo lo invitó a Uruguay a exponer acerca de su experiencia política en Chile. A pesar de que su partido está formado por agrupaciones de izquierda y centro, fue invitado por el partido de la Concertación para compartir su experiencia dentro de un partido que agrupa diferentes líneas ideológicas. Orrego se declara como un “enamorado del municipalismo” y propone que los partidos pongan lo concreto por sobre lo ideológico para solucionar los problemas actuales de las ciudades. Lo que sigue es un resumen de la entrevista con El Observador.

¿Cuáles son las claves para ser un buen alcalde?
Creo en un gobierno cercano a la gente, permeable a escuchar con todos los instrumentos, desde la encuesta hasta la audiencia personal que tiene con los vecinos, hasta la bajada a terreno, el hablar de forma semanal con los vecinos, estar en contacto con la ciudadanía. Esa escucha sistemática y rigurosa es clave. Hay que elevar el estándar de la gestión pública. El Estado tiene que ser impecable, de excelencia, debe tener innovación y eso significa reclutar a los mejores, no ocupar el Estado simplemente como un motín de campaña política. Para mí la política no se agota en la negociación de dos partidos. Tiene que ver con el manejo de conflictos, con la escucha a la comunidad, y además con ser flexible, puede que el técnico diga “a” pero la ciudadanía espera “z” y hay que buscar una manera de armonizar eso. Ninguna autoridad por sí sola puede hacer los cambios radicales que requiere su entorno. Parte de la buena política local supone generar alianza de distintas naturalezas: con el mundo académico, privado, nacional o internacional para compartir el abordaje de temas importantes. Hay mucho espacio para la cooperación y por supuesto un buen alcalde no es ni un tecnócrata ni un iluminado, es quien facilita el encuentro de la comunidad, que genera espacios de participación, y que resuelve problemas concretos.

¿Cómo pueden dos partidos que no van en una misma línea política concretar acuerdos de manera efectiva?
Yo creo en la política basada en ideas y en principios, pero si algo tiene la política local es el pragmatismo. Como decía Dan Xiaoping, ”a mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”. Lo que permite que dos partidos distintos converjan en un proyecto común es que haya que ponerse de acuerdo en soluciones concretas. Si hay que recolectar la basura, no sé cuál será la postura independiente, colorada o blanca, lo que sé es que hay que sacarla. El mundo de lo local, que no está exento de visiones del mundo de los principios, supone ponerse de acuerdo en medidas específicas. El enfoque pragmático permite que personas que tienen distintas cosmovisiones de la vida se pongan de acuerdo en soluciones que les cambien la vida a las personas.

¿Es este un modelo que funciona solamente para el nivel local?
No necesariamente. Nosotros en el caso de Chile hemos sido Concertación también a nivel nacional. En Chile hicimos esta concertación entre partidos que históricamente habían sido antagónicos. Todo el mundo vaticinaba un desastre y después de 20 años de gobierno bastante exitosos el país se rindió ante la evidencia. Fuimos capaces de ponernos de acuerdo, con el interés general sobre las diferencias particulares sin renunciar a las diferencias, se concordó en un plan de gobierno específico. Esto es mas fácil a nivel local pero creo que es posible a nivel nacional.

Usted es de la Concertación que es de izquierda pero está asesorando a partidos que no lo son ¿Cómo es ese asesoramiento?
Aparte de ser un demócrata cristiano, soy un miembro de la Concertación que es de centroizquierda y soy un servidor público. Además, soy un enamorado del municipalismo y cualquier persona que me invite a que le diga cómo creo que se puede mejorar la gestión de una ciudad es bienvenido.