Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

El alza en los últimos años de los viajes en bicicleta en Santiago, a tasas del 10% por ciento anual promedio,  es una gran noticia para los siempre complejos esfuerzos gubernamentales por disminuir –o al menor atenuar- el fuerte impacto que produce el parque automotriz en la capital. Hablamos de 850 mil viajes diarios en bicicleta, que podrían llegar a un millón en este 2015.

Esta buena nueva, sin embargo, choca contra una concepción de ciudad bastante poco amigable con el ciclista. Calles estrechas con autos y buses compitiendo ferozmente por el espacio, y ciclovías en mal estado que no llegan a ninguna parte, son postales recurrentes para el santiaguino que opta por el transporte en dos ruedas.

Lograr un real cambio implica generar un importante cambio político, cultural y económico en donde pase a considerarse a la bicicleta como un medio de transporte y no meramente como un objeto de ejercicio o placer. Esto implica mudar el viejo sistema vial de nuestra ciudad, hoy casi exclusivamente pensado para dar cabida a los vehículos motorizados.

Actualmente, la red de ciclovías en Santiago es pequeña, con apenas 252 kilómetros, de acuerdo al catastro realizado en 2014 por el Ministerio de Transportes, texto donde se pone de relieve el problema de la falta de conectividad de estas vías: “La red relacionada con el centro de negocios (Santiago, Providencia, Las Condes) ha continuado creciendo, sin lograr ser totalmente continua (…) Se observa un crecimiento importante hacia el sector Sur, pero con poca conexión Oriente-Poniente y con altos grados de discontinuidad en el sentido Norte-Sur”, dice.

Por ello, nos hemos empecinado en conectar esta dispersión.  El Gobierno Regional ha impulsado fuertemente el Plan Santiago Pedaleable y el Mapocho 42K. Además, pretendemos dotar a la capital de 180 km de ciclovías entre 2014-2018 (70 km en 2015), y otros 24 km (7km en 2015) en conectores de las ciclovías existentes. Un número similar planea el gobierno central y otros  tantos el ministerio de Vivienda.

Así como años atrás se impulsó un colosal cambio en la estructura de la ciudad con las autopistas urbanas, así mismo debiese establecerse una red de ciclovías integrada al sistema general de transporte. Es nuestra oportunidad de hacer un Santiago más amable, vivible y descontaminado.

*Columna de Opinión publicada en diario HoyxHoy del 26 de enero de 2015.