Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Entre enero y febrero, Santiago experimentó cuatro incendios ligados a la disposición de la basura en nuestra ciudad. El más importante fue el del relleno Santa Marta, que abastece a cerca de 19 comunas, y que significó tener cerrado el relleno sanitario más grande de la ciudad por más de tres semanas.

Después tuvimos dos incendios menores en el relleno de Lomas de Colorado (KDM), en Tiltil, y finalmente, en la última semana de febrero, un incendio en el vertedero ilegal del sitio Urrutia, en Pudahuel, colindante con el aeropuerto del mismo nombre.

Estos cuatro episodios dan cuenta de un problema común a todas las grandes metrópolis del mundo y que exige una estrategia integral e intercomunal para ser efectivamente abordada.

Fortalecer la fiscalización de los cuatro rellenos sanitarios con certificación ambiental que tiene Santiago es solo parte del desafío. El verdadero problema son los 81 vertederos ilegales que ocupan 400 hectáreas de territorio en la ciudad, sumados a los 700 microbasurales desperdigados por todo el territorio. Esto demuestra que el problema de la basura de Santiago está lejos de estar resuelto por los rellenos actualmente existentes.

¿Qué hacer? ¿Tiene esto solución? Obvio que sí. Pero para ello es fundamental declarar que la gestión de residuos es un tema estratégico ambiental y para la calidad de vida de la población que debe gestionarse a nivel de toda la región, no comuna por comuna. Es en este contexto que como Intendencia estamos asumiendo el desafío de coordinar los esfuerzos de todas las entidades públicas nacionales, regionales y locales para darle una solución definitiva a este problema.

Una estrategia integral de gestión de residuos y una lucha frontal contra la basura ilegal debe tener al menos los siguientes componentes: Primero, un plan moderno de fiscalización ambiental a los rellenos actualmente existentes, liderado por la Superintendencia de Medio Ambiente. Segundo, un mejoramiento de la infraestructura de transferencia para la ciudad. Tercero, la clausura efectiva de todos los vertederos ilegales, implementando con firmeza la nueva ley que sanciona el transporte ilegal de la basura, y su reconversión en espacios públicos. Cuarto, una red regional de puntos limpios de reciclaje, sumado a un plan de educación ambiental a nivel de colegios y municipios. Por último, un programa integral de tenencia responsable de mascotas que disminuya la cantidad de perros callejeros, fuente fundamental de la basura desparramada por la ciudad.

Existen pocos temas que susciten más consenso e indignación que la basura ilegal y callejera en nuestras ciudades. Paradójicamente, también hay pocos temas donde la gente tenga menos responsabilidad cívica y ambiental que en este. Por lo mismo, proponernos una estrategia integral de gestión de residuos es el único camino eficaz para avanzar hacia un Santiago limpio y humano.

*Columna publicada en El Mercurio el 16 de marzo de 2016.