Por Claudio Orrego, Intendente de la Región Metropolitana

Parte el año escolar y parte el debate sobre las distintas reformas en torno a la educación que estamos impulsando como Gobierno. Lejos lo más importante de este año escolar es que 230 mil familias no tendrán que pagar por la educación básica y media subvencionada  de sus hijos y que 178 mil jóvenes en la educación universitaria –y otros tantos miles en la técnica- tendrán completa gratuidad.

Si bien es evidente que la gratuidad no agota la discusión sobre el tipo de educación que queremos, es evidente que este es el primer indicador tangible de una visión que trata a la educación como un derecho social y no como un bien de consumo transable en el mercado. El Estado debe garantizar para todos el derecho a integrarse a un proceso de aprendizaje que le permita a la persona desenvolverse en el mundo actual.

A eso hay que agregar la continuación de un esfuerzo iniciado en el primer gobierno de la Presidenta Bachelet, que fue continuado por el de Piñera, y que hoy retoma un nuevo impulso: la universalización de la cobertura  en sala cuna y jardines infantiles.

Habla muy bien de nuestro país y del actual Gobierno que aquellos sin voz, los niños y niñas más vulnerables de Chile, esté tan arriba en la agenda gubernamental. Todos los expertos coinciden en que la primera y más decisiva batalla para hacer de la educación un derecho de todos, se da en los primeros 6 años de vida.

A lo anterior, añadir la implementación de la Carrera Docente, la Nueva Ley de Acreditación, la Nueva Ley de Educación Superior. En fin, muchas reformas que son parte de una modificación mayor, que es la gran reforma a la Educación Chilena.

Junto con valorar y reconocer este tema, déjenme solamente poner el dedo en un tema que todavía sigue pendiente. Producto de un trabajo realizado por el Gobierno Regional Metropolitano, descubrimos en 2015 que nuestra región tiene 36 mil niños y niñas en edad escolar que no concurren a ningún colegio, 36 mil niños para quienes la educación hoy no es un derecho.

Es importante que en la discusión de las grandes políticas estos niños y jóvenes no sean olvidados. Mantenerlos fuera del sistema escolar y no desarrollar para ellos una oferta que sea acorde a sus necesidades y limitaciones, es una bomba de tiempo tanto moral como política y social para nuestro país.

*Columna publicada en Hoy x Hoy el 29 de febrero de 2016.